Por Marysol Fragoso/foto Luis Felipe Hernández

El caballista potosino, mostró avances en sus
ejecuciones en el ruedo. Su faena a un novillo de D´Guadiana fue emotiva,
con monta sobre nuevos caballos en los que mostró el dominio de la alta
escuela. Hizo vibrar a los aficionados al torear con largo y templados galopes
de costado.
Colocó dos rejones de castigo y varias banderillas,
así como dos cortas, siempre muy ajustado. Desafortunadamente, al entrar a
matar, el novillo, que había tenido recorrido, le echó la cara arriba y
empujó al caballo, sin llegar a hacerle daño, pero esa acción provocó que el
rejón de muerte cayera trasero y el público se enfriara. Concluyó en silencio
pero dejó pasajes de toreo a caballo digno del paladar más exigente.
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